La mica del espavelar

Señor

Don José Manuel Peña Namoyure.

Periódico Anexión

Estimao paisano:

     La otra noche aprovechando que la luna estaba como el día, los quedamos unos haciendo conversas y tertulias varias en la plaza, puramente como antes cuando no teníamos luz eléctrica ni llegaban tantos modernismos ni tantas vainas fregadas diotros laos.

    Ya cansaos de volar pico con la vaina de las tuerces destos tiempos barcinos, áhi nomasito dijimos a contar cuentos y otras historias viejas destos lugares, como digamos puramente carambadas de finaos, de micas, de voladoras y de cuanta cuestión rara aconteció en otros tiempos por estos contornos y llanadas. Por cierto pito, yo no sé si alguna vez le conté cuando hace añales una jodida mica me quiso joder allá por los Hundores, una vez que venía ya bastante noche del lao de Matambú.

    Si hom, resulta que venía diun casorio muy rumboso y como siempre, en el jolgorio anduvo menudiando generosa la cususa legítima, de la comedera ni se diga, con decirle quel chancho estaba al pecho, las gallinas criollas vaciadas y sin faltar su buena y la gustosa carnemonte cabito.

     No se diga pápa, aqueo anduvo botadísimo, con una marimba tiquisque que no paró de tirarle todo el tiempo. La tuerce era queste cristiano tenía que venirse pronto, con la cosa quese otro día tenía que regar unos frijoles con Agapito mi hermano y ya días estábamos convenidos en un quedar. Si hom, no le podía fallar al pión y uno como siempre fue de palabra, pués no quedaba más que cumplir con lo convenido pariente.

      La cuestión fue que, lueguito de varios enviones ya con el trago del estribo y despuecito de varios no jodás tiráte otro, no seas baboso no vés que la cosa esta buena, questo y quelotro, haciéndome el chancho comuna guabina logré zafarme zorrito, y me vine chitón trompa bien oscuro, acabangao, pero bastante alegre por los varios quitapesares granditos que ya ratos andaba entre pecho y espalda.

      La cosa era que como andaba bestia baquiana, era cuestión de largarle la rienda un poquito y al ratito ya íbamos tistis a un largo buscando el camino de Nicoya. Al poquito rato pasamos el Momollejo, más elantito lueguito las últimas bajaditas buscando los planes de los Hundores, cogiendo ya para el lao de las Casitas. La vaina es que ya ratos venía neciando majadero el chingo melero que a diario acompañaba este cristiano por todo lao. Cabalmente no le puse mucho cuidao, no ve quera un bandido caviloso que con cualquier sombra bullita se ponía latir.

      La carambada no va crer fue quen llegandito al río Potrero, puramente cerquita diunos espavelones, diun pronto a otro se vino un bullarangón de los diantres. Jesús papito, ques la cosa grité con culillo, cuando áhi nomasito se soltaron unas risotadas y unas carcajadas, unas chistadas que de viaje se me fue el cuajo a los talones compañero. Si hom, de viaje me corrió un frillazo en todo el espinazo y se me soltó el cuerpo en un temblor. Cóche sandino, me quedé quedito con un charchaleo en las tripas que ayúdeme a decir. Que le digo del rosillo si era un puro relincho y unos encanijamientos en puras reculaderas.

Del chingo ni le digo, hasta questaba irizo de la ulladera que le cogió. Jesús por Dios mijito mejor habría sido quedarme onde el compadre y no venirme tan noche jodido. Jombré carajo, pero que tirada pariente. Amigó me dije malditiando la arboleda, legítimamente este es el jodido paso de la mona que tanto mentaban aqueos jodidos bien picaos en la samotana del compadre.

       La vaina fue que diun pronto a otro va cayendo la jodida bicha al puro frente, riéndose y bailando en unos brincones, en medio diun tufo azufre y un chocuije de todos los diablos cuñao. Carcule pito la trifulca deste cristiano quen ese momento me quedé como pasmao papito. Yo no sé cómo eché garra a la cruceta pa cinchoniar la animala que no paraba de pegar brincos y largar unas carcajadas que asustaban la anemia. En un tiro le largué cerquita la oración que me enseñaron de güilita: Si juerte venís más juerte es mi Dios, la Virgen María me libre de vos.  Comonó pápa, le largué la oración varias veces con la cosa que ni me salían las palabras y ya casi solo era un puro pujidito.

     Entonces como que se quedó quedita la cosa, en un silencio muy raro. Que va pápa, carcule quen una pura carcajada otra vuelta va cayendo la bicha por la grupera puramente a la polca digamos, matrera jodida buscando como quien dice garnacharme las verijas y diuna vez jugarme la jícara, queriendo maldita quitarme un cristito que me dio mi máma desde quera güilita para la vaina de los duendes. Si hom, los juimos maletiaos en un puro grito, pero la jodida bicha no llegó ni al suelo mi amigo. Ha de crer que bien livianita en el tremolín se suspendió comun raboechancho, y cuando me dí cuenta ya iba a un largo con sus carcajadas brujeras por la oscurana de las arboledas.

      Me quedé bien melero y en un puro temblor cabito. Viera pápa, viera que cosa más fea pito. De gran suerte vale que miacordé diuna media de chirrite que me dieron en Matambú y quen la gran tremolina gracitas a mi Diosito no se regó la jodida. Todo encanijao como pude me zampé dos pencazos diombre. Como pude con la misma salí eschilampao buscando la pobre bestia que salió desgaritada. Sin mentirle, en pura pareja logré alcanzarla casito ya cerquita por la punta del Cerro.

Despuesito ya más elante, me zampé otro mielazo y me sacudí todito comun chompipe, buscando que se me acomodara bien parejito el caitazo por todo el cuerpo. Áhi lueguito y casi de rastras, todito medio patueco por fin llegué al rancho esa madrugadita que le digo.

     Ese otro día compañero, todo asiguatao le conté a mi pápa. El hombre se me quedó viendo y diuna vez me soltó en la pura tarasma: Chó jodido no fregués, eso te pasa por salir andar de noche embramao todo el tiempo. Son carajadas, pero en otro tiro lo que tenés que hacer es llevar un limón en cruz con tres dedos de sal.  Si hom, con la sal nuay tutía y ninguna bicha desas te vuelve a joder. No ves que son viejas vagamundas que no tienen rienda ni marido que las atilinte y como saben oraciones viejas, en cualquier momento dejan la carne y salen como monas asustar cristianos quiandan desvelaos por las noches.

     Bueno pito, pero la cosa fue que por un tiempo deje de salir de noche y cuando tenía quiacer alguna diligencia largo del rancho, buscaba que no me agarrara tarde noche en el monte.

     Que le parece pápa, historias como esta conozco tamaño pocón. Si hom, cuando quiera los cuadramos y al calor diunos buenos chimiscoles le suelto un cerro de las que me contaba mi pápa y otras que contaban y que cuentan siempre las gentes viejas deste lugar.

     Bueno pués compañero, contento de volverlo a saludar y de contarle mis tonterillitas de siempre, aquí mismo se despide su paisano nicoyano, pidiéndole al buen Diosito me lo tenga todo el tiempo con buena salucita, alentadito y siempre con bastante trabajito ques lo mejorcito dijo la comadre.

Su amigo, Crecencio Aguirre Rosales. Nambí de Nicoya.

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