{"id":3638,"date":"2025-09-04T11:19:13","date_gmt":"2025-09-04T17:19:13","guid":{"rendered":"https:\/\/anexioncr.com\/?p=3638"},"modified":"2025-09-04T11:19:13","modified_gmt":"2025-09-04T17:19:13","slug":"seguir-aqui-reflexion-arte-y-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anexioncr.com\/index.php\/2025\/09\/04\/seguir-aqui-reflexion-arte-y-memoria\/","title":{"rendered":"Seguir aqu\u00ed: reflexi\u00f3n, arte y memoria"},"content":{"rendered":"<p>Afortunadamente, mi infancia siempre estuvo atravesada por todo tipo de experiencias enriquecedoras relacionadas al arte. Recuerdo escuchar Pobre la Mar\u00eda de Luis Enrique Mej\u00eda Godoy, sin comprender del todo la dureza de la historia que esta canci\u00f3n relata, pero sintiendo la fuerza de su ritmo de influencia indudablemente afro. Lo afro siempre apareci\u00f3 de alg\u00fan modo en mi vida. Estaba presente en la cumbia, en el baile, en la comida, en las palabras y los relatos populares. La infancia en Guanacaste me ense\u00f1\u00f3 una forma de hablar aut\u00f3ctona, un ritmo de vida adaptado al calor y marcado por im\u00e1genes como la de personas que a\u00fan hoy cargan ollas o artefactos pesados en la cabeza, t\u00e9cnica con la cual logran recorrer largas distancias, justo como se acostumbra en algunos pa\u00edses de \u00c1frica. Viv\u00ed sin saberlo rodeado por la tradici\u00f3n oral de bombas, retah\u00edlas, declamaci\u00f3n, canciones y por una abundante naturaleza. En mi caso, estas memorias han funcionado para lograr sentir los sones guanacastecos y el quijongo como una parte inseparable de m\u00ed y encontrar la ra\u00edz en lo cotidiano.<\/p>\n<p><strong>El Quijongo Guanacasteco.<\/strong><\/p>\n<p>Mi primer encuentro con este arco musical fue gracias a mi pap\u00e1. \u00c9l aprendi\u00f3 a construirlo y me lo mostr\u00f3. Al principio me resist\u00ed a interpretarlo, pero la curiosidad me gan\u00f3 y desde la primera vez que lo hice sonar qued\u00e9 hipnotizado. Desde entonces naci\u00f3 en m\u00ed la necesidad de aprender todo sobre el instrumento, y esa fascinaci\u00f3n contin\u00faa hoy en d\u00eda. Lo que me ha impulsado a dedicarme a su difusi\u00f3n ha sido entender que el quijongo va m\u00e1s all\u00e1 de la m\u00fasica. El mismo es evidencia de grandes migraciones y de una resistencia cultural viva. En un mundo convulso, marcado por la violencia y el genocidio, el quijongo se convierte para m\u00ed en un salvavidas. Sus sonidos invitan a resistir, pero tambi\u00e9n a honrar la vida, como una especie de meditaci\u00f3n. Es por eso que en mis composiciones el quijongo y las influencias afroguanacastecas siempre est\u00e1n presentes. Ya sea en una parrandera, en una jota o en cualquier otro ritmo, la ra\u00edz aparece de manera inevitable y se transforma en nuevos sonidos. Es un lenguaje que atraviesa lo que hago, una herencia que me gu\u00eda y que se ha convertido en el motor creativo de una b\u00fasqueda musical.<\/p>\n<p>Una de las conexiones m\u00e1s memorables que he vivido recientemente con el quijongo guanacasteco, ocurri\u00f3 durante el XVII Festival Internacional de las Artes, cuando con el grupo Quijo-Ng\u00f3 toqu\u00e9 junto al grupo hondure\u00f1o Los Caramberos de Nueva Celilac. Fue un encuentro de aprendizajes y asombro, la caramba y el juque, aunque distintos al quijongo guanacasteco, est\u00e1n profundamente emparentados. Al ver a estos m\u00fasicos habilidosos confirm\u00e9 que, aunque vengamos de pa\u00edses y contextos distintos, nuestras vivencias alrededor de los instrumentos tradicionales est\u00e1n hermanadas. Otra experiencia similar la viv\u00ed en el Festival Dionisio Cabal vive, en Escaz\u00fa, donde el p\u00fablico recibi\u00f3 al quijongo con entusiasmo. All\u00ed interpretamos repertorio tradicional guanacasteco y vi vibrar a las personas del Gran \u00c1rea Metropolitana \u00a1como si estuvieran en Nicoya!<\/p>\n<p>Comprend\u00ed que donde quiera que vaya con mi quijongo, va tambi\u00e9n mi cultura, como ocurri\u00f3 hace cientos de a\u00f1os con las primeras personas que hicieron sonar este instrumento. Ese d\u00eda, adem\u00e1s de piezas tradicionales, interpretamos algunas obras de Guadalupe Urbina y Manuel Monestel, su tema Afrolim\u00f3n, que menciona tanto al quijongo guanacasteco como a la caramba, me record\u00f3<br \/>\nque Lim\u00f3n y Guanacaste, con todas sus particularidades, comparten luchas hermanas nacidas de un mismo n\u00facleo: hacer frente desde la lucha antirracista.<\/p>\n<p><strong>La Memoria colectiva y el quijongo.<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los aspectos m\u00e1s valiosos de la revitalizaci\u00f3n del quijongo es que se ha convertido en una labor compartida. Han participado organizaciones colectivas, personas gestoras, artistas, investigadoras, comunidades y p\u00fablico de todas las edades. Cada esfuerzo cuenta, como eslabones de una cadena que sostiene y fortalece nuestra herencia. En mi opini\u00f3n, el quijongo guanacasteco<br \/>\nes un s\u00edmbolo de resistencia de las expresiones culturales afroguanacastecas.<\/p>\n<p>Su historia viaj\u00f3 a trav\u00e9s de mar y tierra a lo largo de siglos de despojo y es probable que en alg\u00fan momento haya sido el centro para reuniones subversivas en las haciendas, convocando a las personas alrededor de sus sonidos. Hoy, aunque el contexto es distinto, el quijongo mantiene esa capacidad de convocarnos. Cada son que surge de \u00e9l es una cr\u00f3nica de nuestros pueblos. He visto c\u00f3mo muchas personas logran tomar el quijongo por primera vez y, de manera instintiva, parecen saber c\u00f3mo tocarlo. Es como si existiera una memoria gen\u00e9tica que despierta al contacto con el instrumento. Ese gesto sencillo revela el poder de la m\u00fasica para reconectar con la identidad y la memoria.<\/p>\n<p>Si tuviera que describir el sonido del quijongo, dir\u00eda que es como un silbido que viaja en el aire. Se dice que en el Guanacaste silencioso de anta\u00f1o era com\u00fan escucharlo a lo lejos. A ese \u201csilbido\u201d se le identifica como un efecto de wah wah que viene de la j\u00edcara, con arm\u00f3nicos que producen melod\u00edas contagiosas a las cuales se les suma el sonido met\u00e1lico del alambre. Dir\u00eda sin temor a equivocarme que el quijongo puede ser estridente y alegre, pero tambi\u00e9n tierno y sereno, como un \u201ccable a tierra\u201d. Incluso, en temas como Arrurr\u00fa para una chicharra de mi autor\u00eda o Canci\u00f3n de cuna para dormir a una madre de Oscar Lios o Conjuro de Oscar Jim\u00e9nez y Elena Z\u00fa\u00f1iga, funciona como un arrullo, con un \u00edmpetu profundo, como un elemento que centra y amalgama todo a su alrededor.<\/p>\n<p><strong>Hacia un futuro m\u00e1s sonoro.<\/strong><\/p>\n<p>Imagino un futuro donde el arte guanacasteco, tradicional o no, tenga un lugar a\u00fan m\u00e1s amplio en la audiencia costarricense. Sue\u00f1o con m\u00e1s grabaciones, proyectos multidisciplinarios, nuevas agrupaciones, una comunidad art\u00edstica creciente y, espacios para el pensamiento y nuevas m\u00fasicas. Quisiera ver al quijongo en distintos g\u00e9neros musicales y en espacios de investigaci\u00f3n que revelen m\u00e1s de sus secretos. Tambi\u00e9n lo imagino en escuelas, casas de la cultura y espacios cercanos a la juventud como parte de la educaci\u00f3n art\u00edstica pues son las personas j\u00f3venes quienes tenemos en nuestras manos la posibilidad de abrazar estas expresiones para que sigan vivas, creciendo y transform\u00e1ndose. Sue\u00f1o con iniciativas que sean capaces de generar espacios inclusivos para que podamos mitigar las problem\u00e1ticas que poco a poco se instalan m\u00e1s y m\u00e1s no solo en Guanacaste, sino en la regi\u00f3n latinoamericana.<\/p>\n<p><strong>Gentrificaci\u00f3n y resistencia cultural.<\/strong><\/p>\n<p>Para nadie es un secreto que la m\u00fasica guanacasteca siempre ha luchado por tener continuidad y, nuestra generaci\u00f3n no vive bajo una excepci\u00f3n a esta premisa. A menudo con facilidad puedo observar como la gentrificaci\u00f3n convierte las expresiones culturales en un pelda\u00f1o m\u00e1s para la turistificaci\u00f3n irresponsable. En ocasiones cada vez m\u00e1s frecuentes, puedo percibir c\u00f3mo la m\u00fasica se aleja de la comunidad local, transform\u00e1ndose en un espect\u00e1culo exclusivo para otras audiencias y esto a su vez crea una seria problem\u00e1tica: artistas que deben complacer para sobrevivir, adaptando repertorios a lo que dicta el mercado. Quien no lo hace, se arriesga a perder oportunidades y sustento. Esa es una forma de violencia econ\u00f3mica que hoy condiciona nuestra libertad creativa y de expresi\u00f3n. Aun as\u00ed, me aferro al optimismo.<\/p>\n<p>Guanacaste es tierra de artistas sensibles y de gran talento. Pese a las dificultades siguen emergiendo personas con obras poderosas. La juventud y las conexiones intergeneracionales me hacen confiar en que no nos dormiremos en los laureles. Lo que necesitamos con urgencia son espacios dignos, inclusivos y sostenibles para difundir nuestro arte, donde la comunidad local tambi\u00e9n sea protagonista. Seguir aqu\u00ed. \u00daltimamente tengo m\u00e1s claro que mi misi\u00f3n cultural es compartir la certeza de que el arte puede ser refugio y camino. El quijongo es parte esencial de ese proceso, igual que mi voz, la guitarra y la flauta. Lo importante es usar estas<br \/>\nherramientas con conciencia y amor.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda el maestro quijonguero Eulalio Guadamuz: \u201csi no tenemos amor, no tenemos nada\u201d. Seguir aqu\u00ed, para m\u00ed, significa avanzar con arte y desde el arte, pero tambi\u00e9n honrar la vida de quienes estuvieron antes y, de alguna forma, abrir camino para quienes vendr\u00e1n despu\u00e9s. Desde esta visi\u00f3n la labor del artista se convierte en parte de una red, algo as\u00ed como un micelio atemporal del que formamos parte y nuestras obras se convierten en el canal de acceso con el que podemos entrar en sinton\u00eda con ese tejido. Dir\u00eda que es la manera m\u00e1s poderosa que tenemos de rememorar el legado de nuestras y nuestros antepasados, de hacer nuestros propios aportes y de dejar un mensaje para personas con las que probablemente ni siquiera nos hemos cruzado a\u00fan. Es algo tan poderoso como pasado, presente y futuro condensados.<\/p>\n<p>S\u00e9 que soy apenas un eslab\u00f3n de la cadena en una historia inmensa, pero tambi\u00e9n s\u00e9 que en esa peque\u00f1ez est\u00e1 la fuerza de sostener la memoria y transmitirla con trabajo de hormiga. S\u00e9 que la misi\u00f3n de mantener vivo el hilo que nos conecta con nuestras ra\u00edces es sencilla de enunciar pero inmensa en su significado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Afortunadamente, mi infancia siempre estuvo atravesada por todo tipo de experiencias enriquecedoras relacionadas al arte. 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