La cordillera volcánica de Guanacaste se extiende a lo largo del noroeste costarricense como una sucesión de montañas activas que cuentan, en su relieve, más de un millón de años de historia geológica. Su formación comenzó con una primera etapa volcánica, cuando surgieron los denominados protovolcanes.
Luego, hace unos 600 000 años, se reactivaron antiguos centros eruptivos —los paleovolcanes—, y finalmente, hace aproximadamente 100 000 años, se formaron los conos modernos que hoy dominan el paisaje.
El magma que dio origen a esta cadena montañosa proviene del contacto profundo entre la placa del Coco y la placa del Caribe, en un proceso de subducción que alcanza los 110 kilómetros de profundidad. El resultado ha sido un alineamiento de volcanes que, además de marcar la geografía del país, ha modelado sus suelos, sus aguas y su clima.
Sin embargo, la cordillera no es una barrera continua. Entre sus principales volcanes se abren depresiones naturales conocidas como pasos intermontanos, verdaderos corredores entre montañas que permiten la comunicación entre las vertientes del Pacífico y del Caribe.
A través de ellos circulan los vientos alisios cargados de humedad, configurando notables contrastes ecológicos y climáticos a ambos lados de la cordillera.
Estos pasos han sido también rutas de intercambio y desplazamiento humano. Ya en el siglo XIX, los naturalistas Alexander von Frantzius y Karl von Seebach mencionaban la existencia de estas depresiones en sus recorridos por Guanacaste, aunque en aquel tiempo se trataba de territorios poco conocidos.
No fue sino hasta las primeras décadas del siglo XX que comenzaron a aparecer en los mapas nacionales elaborados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), como parte del proceso de integración territorial del país.
Con el tiempo, estos corredores naturales pasaron a formar parte de las principales vías de comunicación y desarrollo rural de la región.
PASO DOS RIOS: Se encuentra entre los volcanes Cacao y Rincón de la Vieja. Por él transcurre la carretera que comunica la villa cabecera Quebrada Grande (García Flamenco) de Liberia, ubicada a 6,1 km de la carretera Interamericana, con su homónima Dos Ríos de Upala, asentado al pie del Rincón de la Vieja, en su flanco norte.
La depresión se sitúa a unos 600 metros sobre el nivel del mar y presenta un notable cambio ambiental a lo largo de su recorrido: las variaciones de altitud se reflejan en la vegetación, la humedad y el uso de la tierra.
Desde este paso puede observarse el río Azul, que desciende desde las laderas del Rincón de la Vieja hacia el norte, en dirección al Caribe. El paisaje combina pendientes suaves, zonas agrícolas y bosques húmedos que evidencian la transición entre las dos vertientes.
PASO AGUAS CLARAS: Entre los volcanes Rincón de la Vieja y Miravalles se extiende el paso Aguas Claras, conformado por dos valles intermontanos. La primera sección se ubica en el flanco oriental del Rincón de la Vieja, entre los cerros La Montañosa —remanentes del antiguo proto-Miravalles— y Colonia Blanca, con una altitud máxima cercana a los 800 metros. Desde allí, el terreno desciende hacia la llanura de Los Guatusos.
La segunda sección enlaza ciudad Bagaces y las villas Guayabo, La Fortuna y San José o Pizote de Upala, alcanzando aproximadamente 600 metros de altitud. Desde este punto se aprecian los flancos occidentales y caribeños del Miravalles, así como la vista del lago de Nicaragua en el horizonte norte.
PASO BIJAGUA: Se localiza entre los volcanes Miravalles y Tenorio. La carretera que lo atraviesa forma parte de la ruta que une la ciudad Upalacon el poblado Río Chiquito y las villas cabecera Río Naranjo y Bijagua, alcanzando una altitud promedio de 500 metros.
El paisaje en esta zona cambia visiblemente: los bosques húmedos y nubosos reemplazan a la vegetación más seca del Pacífico, y los ríos que bajan de los macizos del Tenorio y Miravalles alimentan la cuenca norte. Este paso constituye un punto de transición ecológica y climática, donde confluyen especies de ambas vertientes, lo que le confiere una gran riqueza biológica y paisajística. Las vistas hacia los conos del Tenorio y Miravalles completan un escenario de alto valor científico y natural.
PASO DE TILARAN: Se encuentra entre los volcanes Tenorio y Arenal, siguiendo la carretera que conecta Cañas, Tilarán y Nuevo Arenal. La depresión alcanza una altitud máxima de 700 metros sobre el nivel del mar. Según lo señalado por Trejos (1959), este paso era conocido como paso Cañas, no obstante Tilarán resulta más apropiado geográficamente.
Este corredor es un punto estratégico para la comunicación entre la vertiente del Pacífico y la zona norte húmeda. Su relieve ondulado está cubierto por pastizales y bosques secundarios, y en las últimas décadas ha cobrado importancia económica por el aprovechamiento de los vientos que caracterizan la región, donde se han instalado diversos parques eólicos.
Los pasos intermontanos de la cordillera volcánica de Guanacaste —Dos Ríos, Aguas Claras, Bijagua y Tilarán— son elementos claves del relieve costarricense.
No solo cumplen una función natural como corredores de viento y humedad, sino también un papel social y económico, al servir como vías de conexión entre comunidades y regiones.
A través de ellos, la cordillera deja de ser una barrera y se convierte en un espacio de integración. En estos pasos, la geología y la historia humana se entrelazan: las montañas volcánicas, los ríos, los suelos fértiles y las rutas rurales forman un mismo paisaje en constante transformación, testimonio del vínculo entre la naturaleza y la vida cotidiana de las poblaciones del norte de Costa Rica.

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