Las Fiestas Típicas Nacionales en su edición 2026, han servido para que los santacruceños nos demos cuenta que estamos perdiendo la identidad de todas nuestras manifestaciones artísticas, culturales y tradicionales.
El último bastión de nuestra identidad era lo que hasta 1974 se llamó las Fiestas de Enero. A partir de allí las fiestas se han venido contaminando con actividades que no eran parte de ellas. Empezaron metiéndonos los capotes y otros chuicas para sortear.
Continuaron invadiendo la plaza con gente que no tiene nada que hacer dentro de la misma. Esa gente obstruyó el desempeño de los toros y de paso, el de vaqueteros y amarradores.
Aparecieron grupos de pseudovaqueteros que lo que hacían era correr con la vaqueta detrás sin atreverse a enfrentar el toro.
Simultáneamente dejaron indefensos a los montadores ante los toros y en más de una ocasión provocaron que los toros embistieran a montadores e incluso a los caballos. Seguidamente y por corto tiempo, nos metieron los toros verijiados que es una forma cruel y salvaje de mal trato animal. Últimamente, después que los echaron de Zapote y Palmares nos trajeron los caballistas y se inventaron un Tope Típico, que nada tiene que ver con nuestros festejos.
Nuestras fiestas tenían su Tope auténtico que era el famoso Tope de Toros a las 12 del día en el cual se iba a topar los toros al último paso de río antes de ingresar a la ciudad. El mal llamado Tope de Caballistas que no existía en nuestras fiestas, nos trajo carros parqueados en las boca calles, hieleras llenas de licor y mecedoras obstruyendo el libre paso por aceras y calles. Para complicar inundó las principales vías de caballos, hasta altas horas de la noche, a
los que no se les daba ni agua siquiera.
Los equinos llenaron las calles de heces, orines y malos olores. Además complicaron el libre paso de la gente por calles y aceras. Los llamados “Conciertos Internacionales” nos llenaron la ciudad de gente buena detrás de la cual venían borrachos, delincuentes, drogadictos y mercaderes de la droga. Estos individuos, además de provocar, pleitos, riñas y alborotos, al venir sin hospedaje, hacen sus necesidades donde les parece, tachan carros y fomentan el desorden.
Sin darnos cuenta se nos colaron las Cimarronas que tampoco eran parte de nuestros festejos, con el agravante de que se sitúan junto a las marimbas silenciándolas con el escándalo que hacen. En fin nos adulteraron las Fiestas Típicas Nacionales de tal forma que las redes sociales han sido inundadas de quejas. En el área de comidas nos introdujeron los vigorones, las hamburguesas, la pizza, desplazando a nuestras mujeres con sus comidas y sus postres.
En fin, le doy 25 años de plazo a nuestras fiestas para convertirse en unas fiestas comunes y corrientes, con todo lo que ello implica.

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