El árbol de jícaro, en honor a don Melico

Autora: Dora María Quesada Vanegas. Docente y escritora liberiana/abangareña.

Monólogo de don Melico con su amigo: el árbol de jícaro…

 

¿Sabes? –  Infalible regalo me dieron, eres mi silencioso amigo que supiste de mis pesares y sueños ficticios. Cada vez que paso al frente tuyo, pareces juntar las hojas en señal de saludo. Dejas pasar la luz del sol en señal de vida y ofrenda a la naturaleza, obra del Creador.

Tus raíces fuertes y leñosas, saben soportar los veranos e inviernos. Quiero sentarme a tu sombra para reír, imaginando todas aquellas evocaciones que no puedo canturrear, no importa, tú me comprendes. No sé… si veré tus frutos, dando belleza y mucho valor, entonces serás la envidia de los transeúntes. Les diré a mis hijos hagan con ellos útiles guacales para que obsequien y conserven el fruto de mi gran amigo: el jícaro.

Diré a gritos que no te cercenen, donde esté, yo te cuidaré. Sigue, sigue orgulloso creciendo sin fin, elevando al cielo plegarias mil.

Vieras que, cada vez me siento débil y triste porque sé que pronto no te seguiré visitando, no llores, crece con alegría para que los que se detengan a contemplarte digan: – soberbio y hermosísimo luce el amigo de don Melico…

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*